Únete á conspiración

Os primeiros libros do 2006 veñen aínda do ano anterior. Gustaríanos que o primeiro comentario deste ano fose para unirnos á conspiración lectora de La magia de leer de José Antonio Marina e María de la Válgoma, editado no 2005 con ocasión do Ano do Libro e a Lectura.
Nun momento en que escoitamos decote o tópico da imposibilidade de receitas máxicas, os autores tiran polo camiño da maxia. E como bos tratadistas de alquimia aplicada á lectura ofrecen receitas, fórmulas, exemplos, propostas, argumentos e outras apócemas para que os convencidos dos libros (pais, mestres de primaria e profesores de secundaria aos que dedica cadanseu capítulo con tarefas) proben e compartan cos aínda non convencidos (fillos e alumnos).
Na boa tradición deste tipo de obras, en por si de amena lectura, inclúense constantes citas e referencias a outros libros de proselitismo lector xa clásicos como a Defensa de la lectura de Pedro Salinas ou o Como unha novela de Daniel Pennac. Pero non só é un libro “escrito para ler senón para actuar” e daquela remata animándonos a converternos en conspiradores ou meigos da lectura. Facemos nosa a campaña, comezando polo que temos máis preto: o IES As Mariñas.
“Esta campaña de incitación a la lectura de todo el claustro es previa a la dirigida a los alumnos. Casi siempre deberá ser iniciada por el departamento de Lengua y Literatura, pero nos parece tan importante establecerlas de una manera constante y sistemática que llevamos mucho tiempo insistiendo en la necesidad de que en todos los centros de enseñanza secundaria no sólo haya una biblioteca, sino un bibliotecari@. Un@s bibliotecari@s muy peculiares, porque han de tener una clarísima e innovadora función docente. La biblioteca debe ser, por supuesto, centro de información, pero tiene que ser también un punto de irradiación lectora, un centro de animación cultural. Le corresponde, además, una función todavía más importante. Puesto que la lectura es la gran actividad transversal –privada y pública, conceptual y afectiva, lúdica y científica, teórica y práctica, escolar y familiar—la biblioteca debería gestionarla, recomendar a los profesores de las distintas materias libros que pudieran interesar a sus alumnos, programar actividades comunes a varios departamentos, ofreciendo también información o libros a los padres. Estamos seguros de que es el centro entero el que educa, y la biblioteca, tal como la consideramos, podría servir para reforzar esa unidad de acción. La lectura podría ser el gran sistema circulatorio que mantuviera vivo el organismo educativo.” (Páx. 147)

1 comentario:

Antonio dijo...

Interesante la propuesta de movilización educativa