¡VAYA TIMO!

Me llevé una agradable sorpresa cuando esta mañana catalogué estos tres libros en nuestra biblioteca.


"Vivimos rodeados de supercherías que se repiten y venden como ciertas. Algunas llegan a alcanzar notoriedad gracias a los medios de comunicación, que nos transmiten misterios aparentemente sobrenaturales o afirmaciones pseudocientíficas sin establecer antes un mínimo criterio de veracidad. Así, astrólogos, homeópatas, creacionistas, tarotistas, curanderos y muchos otros timadores parecen disfrutar de completa impunidad para vendernos sus productos. En la más reivindicadora tradición ilustrada, esta colección de libros se dirige a ese crédulo que llevamos dentro y nos muestra por qué los ovnis, la sábana santa, el feng shui, la astrología y otras modas son verdaderos timos: creencias falsas, vanas ilusiones que nos quitan tiempo y dinero (y a veces la salud). En esta colección el lector encontrará argumentos contundentes —y a la vez sabrosos— para pensar críticamente. En definitiva, para pensar: la herramienta más útil que tenemos para librarnos de los timos " (Javier Armentia. Por La Boca Muere El Pez).

Ya disponibles:

El creacionismo ¡Vaya timo!
Autor/es: Carmena, Ernesto
Editorial: Laetoli 2006
Serie: ¡Vaya timo!
Materias: Evolucionismo
Localización: 37/CAR/cre
Rexistro: 8774

Los ovnis
Autor/es: Campo, Ricardo
Editorial: Laetoli 2006
Serie: ¡Vaya timo!
Materias: Ovnis
Localización: 37/CAM/ovn
Rexistro: 8772

La sábana santa
Autor/es: Ares, Félix
Editorial: Laetoli 2006
Serie: ¡Vaya timo!
Materias: Santo Sudario
Localización: 37/ARE/sáb
Rexistro: 8773

2 comentarios:

ferbr1 dijo...

Me hubiera interesado la lectura de los hipotéticos libros "Economía, ¡vaya timo!", y "Política, ¡vaya timo!".

Hay mucha tela para cortar en estos dos ámbitos del saber, y también se nos ha timado mucho al respecto, y, también, sus distintos gurúes suelen utilizar términos la mar de simpáticos (vr. gr. "seguridad jurídica", "la copa que se derrama", "el poder desciende de Dios", "flexibilidad laboral", y un largo etcétera), para vendernos espejitos de colores o, lo que es lo mismo, meter sus manos en nuestras billeteras y/o estómagos.

Saludos.

Antonio dijo...

Tienes toda la razón.
¡Qué peligro tiene esto de la lectura!
Ahora entiendo esos planes de fomento tan cutres.